La capital de República Checa es encantadora,
gótica, armoniosa, ordenada y bella.
A demás de ser uno de los destinos más económicos
de Europa en cuanto a hospedaje, comidas y bebidas, Praga ofrece planes
baratísimos, sino gratis, para que la estancia allí sea digna de un “¡hay que
regresar!”.
1. Caminar por la plaza de la ciudad antigua, mirar y admirar durante largos minutos el famoso reloj astronómico del ayuntamiento, y subir hasta lo más alto de la torre (ofrece unas vistas increíbles).
2. Caminar por el Barrio Judío:
situado en la ciudad antigua.
3. Visitar el castillo y disfrutar
sus maravillosas vistas.
4. Ir a la Catedral de San Vito (está
dentro del castillo).
5. Dar un paseo por el Callejón de Oro
o la Calle de los Alquimistas: está junto al castillo y se encuentran allí muchas galerías, bares, restaurantes y tiendas de Souvenirs.
6. Beber una deliciosa cerveza local:
al igual que alemanes y belgas, los checos también saben cómo hacerlo en lo que
tiene que ver con cervezas.
7. Visitar el museo de Franz Kafka:
dedicado a la vida y obra de este gran escritor.
8. Admirar el arte de David Černý,
el famoso y extravagante escultor checo que hizo de la ciudad un museo al aire
libre.









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